Nuestro homenaje al pequeño productor.

Amaranto simboliza a todos aquellos, hombres y mujeres,  que, en el pasado y en el presente,  empujan el arado para abrir surcos en el desierto mendocino. Representa a los pequeños productores, al contratista de vina y a todos aquellos que aman la vina y a sus cuidados. Amaranto reúne la fuerza del hombre y su caballo para transformar las vides en vinos. Amaranto es aquel, que junto a su viejo caballo, atraviesa las hileras para que les llegue el agua de riego. Amaranto es aquel que pide a las estrellas lo libren de las heladas y la manga de piedra para que su uva llegue a ser un vino.

En amaranto rendimos homenaje a todas las manos anónimas que trabajan las vinas. Amaranto es cada uno de los pequeños productores que unieron sus manos laboriosas en el proyecto de comercio justo, son los fundadores de vinas de la solidaridad. Amaranto evoca a nuestros abuelos inmigrantes que nos legaron el amor a la tierra, al sol y al Malbec Mendocino